Coaching ejecutivo

Sin compromiso no hay cambio por mucho que se empeñe la empresa

Por mucho que nos empeñemos en premiar a un empleado con un proceso de coaching carísimo, con el mejor coach de renombre, dentro de su jornada laboral, y dando todas la facilidades posibles, si el coachee o cliente no tiene un compromiso sincero y del 100% con su crecimiento, es dinero y tiempo tirado a la basura.

Una de nuestras reglas a la hora de plantearnos un proceso de coaching ejecutivo es testear en una primera sesión cual es el compromiso real del coachee con el proceso encargado por la empresa. Como decía Bob Nelson “No puedes obligar a las personas a hacer lo mejor que puedan hacer, sólo se lo pueden ordenar ellas mismas.”

Pero no hay que indagar demasiado para tomar conciencia de esto, puesto que nos ocurre a todos. Cuantas veces sabemos que tenemos que cambiar algún hábito o hacer las cosas de forma diferente a como las venimos haciendo y caemos una y otra vez en lo mismo, sin dar un paso fuera de esa dichosa zona de confort dónde estamos tan a gusto. A quien no le ha pasado?

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En mi experiencia el compromiso es lo primero y más importante para que un proceso de coaching tenga éxito. Y una cosa es que la empresa cuando contrata un proceso te coaching le cuente al coach que el empleado/coachee está muy motivado para realizar el proceso y otra muy distinta es que éste tenga un compromiso real y voluntario para el crecimiento y para el cambio.

Por eso en una primera sesión es tan importante saber que quiere el coachee, cuál es su objetivo real y con qué está realmente comprometido, independientemente de lo que quiere la empresa para él. A veces sucede que coincide, pero no siempre es así. Y en este caso ¿Qué se hace?. Llegados a este punto la comunicación entre las tres partes implicadas es clave: Empresa-Coach-Coachee para llegar a un consenso en el cual se marquen los objetivos a trabajar con una aceptación por parte de los tres implicados de forma plena.

Si partimos que el compromiso tiene que ser de un 100%  y el cambio de actitud no viene impuesto sino que viene de la propia persona, los objetivos o metas deben de ser aceptados y marcados por el propio coachee, que al final es el que va a poner la “piel” en ello.:-)

Porque como el compromiso sea a “medias”, se postergaran las sesiones, se cancelaran sin previo aviso, cualquier excusa se interpondrá en el proceso, y créeme todos tenemos muchas y muy buenas. No se cumplirá con el plan de acción propuesto por el propio coachee, una y otra vez y lo peor de todo, no habrá realmente ningún cambio y se habrá desaprovechado una oportunidad única de ver florecer un gran potencial y unos nuevos recursos en la persona.

El compromiso Real significa atreverse a realizar acciones distintas a las que ha venido haciendo hasta ahora, arriesgando, reconociendo puntos de mejora y queriendo realmente un crecimiento y un aprendizaje. Aprender significa que actúas de una forma distinta, y sin acción no haya aprendizaje real. El aprendizaje tiene que ser puesto en práctica, de nada sirve “reflexionar” y “aprender mentalmente” algo, si eso no se traslada automáticamente a un cambio de comportamiento o de forma de ver la realidad.

Algunas de las preguntas poderosas para comprobar el compromiso:

-Cómo vas a aprovechar esta oportunidad que la empresa te brinda para sacar el mayor aprendizaje para ti?

-Hasta qué punto estas comprometido con tu crecimiento profesional y personal?

-Hasta qué punto vas a arriesgarte para conseguir lo que quieres?

-Hasta qué punto eres capaz de renunciar a lo cómodo, a hacer acciones distintas para alcanzar tu sueño?

Y tú cómo lo ves?

 

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